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Gustavo Díaz |
El proyecto de “Reconstrucción y Desarrollo Económico y Social“ anunciado por el Gobierno parte de un diagnóstico acertado: Chile lleva más de una década atrapado en un ciclo de bajo crecimiento, con deterioro en la creación de empleo formal y un progresivo aumento de la deuda pública. En ese contexto, la iniciativa busca reactivar la inversión como motor principal para recuperar la senda perdida.
Se estima que entre un tercio y casi la mitad de la carga efectiva del impuesto puede recaer sobre los trabajadores. Desde esta perspectiva, la idea de que el impuesto corporativo es inherentemente progresivo pierde parte de su sustento empírico.
El mercado laboral está en una crisis silenciosa, caracterizada por un crecimiento débil del empleo formal, aumento de la informalidad y persistencia de brechas estructurales en la participación laboral. Los datos muestran un deterioro paulatino en varios indicadores clave que, observados en conjunto, revelan un escenario de creciente fragilidad. En el trimestre móvil terminado en enero 2026, la tasa de desocupación alcanzó 8,3%, aumentando 0,3 puntos porcentuales en doce meses y consolidándose nuevamente por sobre el umbral del 8%.