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Félix García Vargas |
El sábado recién pasado, mientras Chile preparaba su próxima celebración de fiestas patrias, Venezuela denunció un “asalto hostil” de un buque de la US Navy sobre una embarcación pesquera de bandera del denunciante, ocurrido a 48 millas de la costa de la isla venezolana La Blanquilla, ubicada en el Mar Caribe, al noreste del territorio continental de ese país. La operación ocurrió en la zona económica exclusiva de Venezuela y, en términos simples, se trató de una fiscalización en aguas en que existe la libertad de navegación y en donde los buques de guerra poseen la facultad de fiscalización mediante la visita y, si procede, el registro de la nave. Hasta aquí nada especial en el mundo de la navegación y el comercio marítimo.