​Una inversión necesaria

|

Jorge Fuentes

Probablemente para muchos hoy es el peor momento para pensar en hacer gastos. La incertidumbre, las nuevas medidas adoptadas para poner freno a esta nueva ola del Covid-19, no sólo genera un fuerte impacto al interior de muchos hogares, sino que, inevitablemente, hace que las grandes empresas también pongan cautela a sus egresos. Sin embargo, si somos capaces de ver que hay gastos que, más que un derroche de dinero, son una inversión a largo plazo, de seguro este es el mejor momento.

Tras un año de pandemia las enfermedades mentales han proliferando rápidamente, una situación que podría aumentar, incluso, aún más en el futuro. Si a este hecho le sumamos las ya encendidas alarmas respecto al estado de la salud mental en nuestro país, la situación será crítica.

En el 2018, el Estudio de Ausentismo Laboral producido por licencia médica de causa común, elaborado por la Cámara de Comercio De Santiago (CCS) y la empresa Inmune, señaló-entre otras cosas- que en Chile más del 80% del ausentismo laboral se atribuye a licencias médicas, una situación que afecta tanto a la productividad de las empresas, como también a la economía del país, por lo que hacerse parte de la salud de los colaboradores es una inversión necesaria si se quiere formar una empresa saludable para afrontar los tiempos venideros.

Es necesario generar organizaciones donde culturalmente la salud mental sea normalizada, visibilizándola para empatizar, comprender y abordar las problemáticas de mejor manera. Si bien las enfermedades asociadas a la salud mental pueden afectar a las personas independientes de los diferentes cargos y roles, cada vez que hace más importante que las empresas puedan destinar recursos en personal que pueda orientar a los grupos humanos que requieran apoyo, pero también en capacitar a líderes y jefaturas de equipos de trabajo en educación sobre salud mental, con el objetivo que puedan también reconocer o orientar a los colaboradores que puedan estar padeciendo alguna enfermedad en particular.

Ante situaciones de crisis es importante cuidar al capital humano, entender que una organización sana tendrá una mejor productividad y, por tanto, implementar distintos programas que permitan detectar y abordar la salud mental de los colaboradores es a la larga una inversión. Recordando que, en las empresas, los altos ejecutivos son quienes pueden – y deben- impulsar una cultura inclusiva que deje de mirar con recelos las enfermedades ligadas a la salud mental, porque mientras en más lugares se normalicen estas patologías y se conversen, se estará también construyendo una sociedad más sana y empática para el futuro.


Jorge Fuentes, 

Psicólogo y Director de Pranavida