​Más que promesas

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Jorge Fuentes


La disputa por cupos en el Congreso y para llegar al sillón presidencial comienza a tomar cada vez más fuerza a la espera de las elecciones del 21 de noviembre. Para muchos es temporada de “ofertones”, pero lo cierto es que, con una ciudadanía cada vez más empoderada, es una oportunidad para pedir , a quienes quieren ser las nuevas autoridades del país, que se hagan cargo de problemáticas que afectan transversalmente a la población y de la cuales hoy no existen respuestas.

Si la salud pública no es el fuerte de nuestro país, la salud mental probablemente sea uno puntos más débiles. Durante años distintos estudios nos empezaron a revelar cómo la población comenzó a verse envuelta en un ritmo de vida que trajo de la mano cuadros de ansiedad, estrés y depresión, las mismas que se transformaron en grandes causantes de licencias médicas. Lamentablemente la falta de una mirada global respecto a estas patologías no ha ayudado en trabajar en el origen del problema, entregando medidas que no permiten un abordaje completo y profundo.

Al estilo de vida propicio para enfermarnos se nos sumó en estos últimos años un estallido social y la llegada de una pandemia que vieron a profundizar aún más las dolencias, cuyo único beneficio fue visibilizar las enfermedades de salud mental, quitándole en algo la carga que traía consigo y demostrando que no se trata de debilidad pues cualquier persona es susceptible a algún trastorno.

¿Cuán productivo es un país enfermo? ¿Qué sociedad se construye en base a un país donde la salud mental de sus ciudadanos está tan debilitada? Si queremos pensar en un futuro en que podamos pronto de esta crisis sin sacrificar la salud de los ciudadanos, necesitamos de representantes que entiendan la relevancia que tiene también la salud mental para el progreso y que generen políticas no sólo con una mirada holística hacia las diferentes perspectivas de abordaje, sino que mediante la educación respecto a las diferentes enfermedades para evitar la estigmatización o normalización poco sana, donde tampoco se ponga acento en cuándo realmente acudir a un terapeuta o profesional.

Hoy más que nunca necesitamos que la salud mental sea tomada con el peso que requiere, con proyectos de ley y presupuestos destinados a entregar diferentes herramientas para la prevención y para el tratamiento de enfermedades de asociadas a la salud mental desde su raíz, generando, además, todos los soportes para que hecho de vivir en Chile no sea un motivo para no vivir en un estado de bienestar.


Jorge Fuentes, 

Psicólogo y Director de Pranavida