La verdadera Evasión

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Alain Marchant slider


En estos días hemos visto como la agenda noticiosa ha sido tomada por las evasiones en el metro de Santiago. Me ha sorprendido como políticos y otros personeros repudian la violencia y los hechos ocurridos y se centran incluso en la discusión de poner leyes más duras contra la evasión. La miopía y la falta de visión me llevó a dejar todo análisis de mercados y proyecciones para abordar este tema.


El problema de fondo es que desde la crisis sub prime a la fecha, el gran perdedor ha sido la clase media y los más desposeídos. El alza de los pasajes, vivienda y alimentos, electricidad, peajes en este mismo período ha subido muy por sobre lo que se han incrementado los sueldos y ningún gobierno se ha hecho cargo de esto. Bengalas y fuegos artificiales para indignarse y hacer algunos pases mágicos contra alguna farmacia o por algunos pollos más caros de lo normal, pero todo queda en nada. Todo se cobra, todo hay que pagarlo, se suben los impuestos en pos de un “bien social” pero siempre se exprime la misma vaca. Entonces, son siempre los mismos los que cargan el peso y no hay empatía de ningún sector.


La rebelión no es por ésta última alza, sino por el decir “BASTA”. No se puede seguir apretando a los mismos de siempre, decirles que se levanten más temprano o alguna barbaridad más. Y por mientras, congresistas siguen pagándose cuantiosos salarios, contratando secretarios por 20 millones, gerentes del metro por otros 20 millones y así seguimos sumando derroches con el mismo dinero de la persona a la que le suben el pasaje. A esa gente que con los precios de las viviendas se les obliga a vivir cada vez más lejos de donde trabajan o bien optar por verse esfumado el sueño de una casa propia y sólo optar a un arriendo. Y entonces salen a hablar de la lucha de la desigualdad desde un auto con chofer que financian otros. El cinismo y la indolencia es la verdadera causa de la evasión.


El cinismo de decirse algunos de clase media cuando se gana más que el 90% de los chilenos. El foco está mal puesto. Debería existir un enfrentamiento con la realidad país. Hay que dejar de exprimir a los mismos de siempre, es momento de cortar grasa en los engranajes del estado, apretarse el cinturón y darle un respiro a los que ponen el real esfuerzo silencioso de trabajar y pagar impuestos. La rebelión de los estudiantes es por esos que no tienen tiempo de salir a protestar, porque tienen que producir para alimentarlos y ponerles un techo. La forma podrá ser errónea, pero en un mundo político que es reactivo, no se ve otra manera y la indignación, como la paciencia tienen límites y estos ya están más que sobrepasados. Ecuador fue un ejemplo de aquello. No es tiempo de endurecer nada, es tiempo de hacer un mea culpa y poner los esfuerzos y el foco donde realmente se necesita.