Países ajenos a la OCDE dejan de percibir cerca del 1,3% de su PIB por traslado de empresas a jurisdicciones de baja tributación

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CHRISTINE LAGARDE 3

“Albert Einstein dijo una vez que ‘lo más difícil de entender en el mundo es el impuesto sobre la renta’”. Con esa frase dio pie Christine Lagarde, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), para exponer sobre la tributación internacional de las empresas en el marco de un encuentro celebrado esta semana en el Instituto Peterson de Economía Internacional. En la oportunidad, indicó que “quizá sea difícil, pero es posible crear un sistema de tributación empresarial que refleje mejor los cambios en la economía mundial. Me parece que necesitamos reglas nuevas en este ámbito.”

Según comenta, “la percepción del público de que las grandes empresas multinacionales pagan pocos impuestos ha dado lugar a exhortaciones políticas para que se tomen medidas urgentes.”

Destacó tres razones que hacen que la adopción de un nuevo enfoque sea una tarea urgente. “En primer lugar, la facilidad con la que las multinacionales parecen evitar pagar impuestos, junto con la disminución observada en los últimos 30 años de las tasas de impuesto que pagan las empresas, socavan la fe en la equidad del sistema tributario en general”, apuntó.


Economías de bajos ingresos


Agregó que “la situación actual es especialmente nociva para los países de bajo ingreso, ya que los priva de ingresos que los ayudarían a lograr un mayor crecimiento económico, reducir la pobreza y alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de 2030.”

Enfatizó que “por mucho tiempo las economías avanzadas han sido las que han definido las reglas de tributación internacional de las empresas, sin considerar cómo afectarían a los países de bajo ingreso.”

Mencionó que un análisis del Fondo muestra, por ejemplo, que los países ajenos a la OCDE dejan de percibir aproximadamente US$ 200.000 millones de ingresos al año, o alrededor de 1,3% del PIB, debido a las empresas que trasladan sus beneficios a jurisdicciones de baja tributación.

“Estos países deben tener un sitio en la mesa. La Plataforma de Colaboración en materia tributaria, una iniciativa conjunta del FMI, el Banco Mundial, la OCDE y las Naciones Unidas es una ayuda en este sentido”, manifestó.


Nuevos modelos de negocios


Para Lagarde, un tercer factor tras al interés por replantear el sistema de tributación internacional de las empresas es el surgimiento de modelos de negocio muy rentables, basados en tecnología y altamente digitalizados. “Estos modelos dependen mucho de activos intangibles, como patentes o software que son difíciles de valorar. Además, demuestran que suponer que los ingresos y beneficios están vinculados a la presencia física es una idea ya caduca”, mencionó.

Enfatiza que “esto a su vez ha generado inquietudes acerca de la equidad. Los países con muchos usuarios o consumidores de servicios digitales han descubierto que recaudan pocos ingresos, si acaso, de estas empresas. ¿Por qué? Porque las empresas no tienen allí una presencia física.”

Concluyó que “está claro entonces que lo que se necesita es un replanteamiento de fondo de la tributación internacional. Pero esto significa que los países tienen que trabajar conjuntamente, y para avanzar se necesita coordinación entre todos y un rumbo bien marcado”.