Enrique Goldfarb



Enrique Goldfarb

La aplastante victoria del kirchnerismo en Argentina hace razonable pensar en cómo sería un futuro gobierno de esa facción política.

La oposición ha montado una gran fanfarria, burlándose del gobierno porque el Imacec de junio sólo logró el 1,3%, y el del semestre, 1,7%, después que el gobierno prometiera tiempos mejores y basara su gestión en el crecimiento económico.

Hace ya varias décadas, durante el gobierno militar, fungió fugazmente el ministro de Hacienda Luis Escobar Cerda, más político que economista, que intentó torcer el rumbo de la correcta política económica que estaban llevando a cabo los Chicago Boys

Las declaraciones del operador responsable del desastre de Osorno son patéticas. Se quedó dormido, no había iluminación en la sala de comando y al dispositivo marcador había que golpearlo con una piedra para que funcionara. Teóricamente España pertenece al primer mundo, pero a esta empresa ni siquiera le da para entrar en el tercero.

Desde que la DC decidió ir con colores propios a la elección presidencial, optando por la dura senda de olvidarse del poder, al menos el presidencial, es que el futuro de la Nueva Mayoría se vio ensombrecido. Más aún, ante la emergencia del Frente Amplio, que se suma al PC como elementos indeseables para ese partido político.


475 bombas molotov en tres colegios, incluido el “primer foco de luz de la Nación” y 121 detenciones por Fuerzas Especiales. Recuerdo que antes, eran los estudiantes de derecho de la U los que protagonizaban incidentes como las tomas y las protestas, o los estudiantes de Pedagogía de la misma casa de estudios, pero eran estudiantes universitarios, mayores o cerca de los 18 años, una mayoría de edad relativa.

Sin duda nuestro país descolló en la competencia económica de Latinoamérica durante el último tercio del siglo pasado y comienzos de éste. E incluso en el concierto mundial Y por supuesto que todavía puede andar más rápido, entre los mejores.

La gran virtud de este magnífico ensayo es que lo hace a uno repensarse a sí mismo. Y lo hace no solamente porque lo dice un gran pensador, como es él, sino porque se lo cuentan los grandes pensadores de la humanidad, los que son traídos a colación como si fueran actores de una obra de teatro.

Como se veía venir, el cambio de gabinete dio lugar a varias adivinanzas y, una vez producido, a críticas, siendo la más socorrida la que echaba de menos el cambio político, o sea, Chadwick en Interior.

Entró golpeando el tablero y se escuchó fuerte. Dio lugar a una lucha intestina, de la que se dice, injustamente, que siempre ha caracterizado a la derecha. Digo injustamente, porque es algo de lo que también padece la izquierda. Si no, es cosa de ver a la Nueva Mayoría con el Frente Amplio, mezcla de revolucionarios, hippies y anarquistas.