Daniel Vercelli



Daniel Vercelli

Aumento de las temperaturas mínimas y máximas en distintas partes del mundo, sequías, disminución de las producciones agrícolas producto de las condiciones del suelo, deshielos de glaciares. etc. Estamos viviendo la primera década donde evidenciamos en la práctica el impacto que está teniendo el cambio climático en el planeta y en los próximos años, este fenómeno seguirá incrementándose. Incluso ahora, en zonas que estaban algo ‘eximidas’ o inmunes a estos cambios, se están notando los efectos del daño medioambiental.

“Más de la mitad de los directorios en Chile no cuentan con conocimientos en materias ESG”. Ese fue el título de una nota publicada en la prensa hace algunos días, la que a su vez está basada en un estudio realizado por la Universidad de Los Andes que muestra, por un lado, la importancia de incluir criterios ESG (environmental, social and governance en inglés) en las empresas, y por otro, el retraso que existe aún en la práctica, donde un 52,8% de los directorios de las empresas encuestadas declaran una falta de 'experiencia práctica en su implementación', la que además consideran como 'un área relativamente confusa'.

Hace algunas semanas el presidente Gabriel Boric suscribió un proyecto de adhesión al Acuerdo de Escazú, el cual fue aprobado por la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados a principios de mayo. Hablamos de un tratado internacional ratificado por 24 países de América Latina y el Caribe que busca garantizar el acceso a los derechos medioambientales y proteger la biodiversidad en tiempos de emergencia.

Las prioridades cambiaron y los jóvenes de hoy ya no valoran de la misma manera los atributos que en el pasado sí eran importantes a la hora de enfrentarse a los primeros empleos. Esto es una demostración de cómo los tiempos y la sociedad ha evolucionado.

En un mundo donde la crisis climática no da tregua, las temperaturas aumentan y no todos toman el peso de las consecuencias que esto puede traer para nuestra subsistencia, el rol de las grandes empresas es vital para generar cambios. Y dentro de ellas, el sector energético juega un papel clave en la transición del modelo económico actual hacia una economía sostenible.

Mucho se habla de la necesidad de las empresas de incorporar un enfoque sustentable de sus operaciones, pero la conversación suele estar orientada hacia las grandes compañías y las transformaciones internas que deben llevar a cabo. Poco se dice de quienes tienen todo a su favor para concretar este desafío con éxito desde un principio: las startups, o empresas emergentes con alto potencial de crecimiento.

Una hoja de ruta con mayores certezas. Eso fue lo presentó esta el Ministerio del Medio Ambiente en un documento que establece los objetivos y metas por sector para enfrentar el cambio climático a nivel país y reducir las emisiones de carbono al año 2050, muy en línea con lo que están implementando otras naciones del mundo para impedir el aumento de la temperatura global y sus devastadores efectos.

El reciente informe del IPCC (Intergovernmental Panel on Climate Change) pone al reloj mundial en cuenta regresiva. Según indica el contundente reporte de la ONU, desde la ocurrencia de la Revolución Industrial las emisiones han tenido una tasa de crecimiento sostenida y actualmente llegan a los niveles más altos de los últimos 800.000 años, lo que significa que la actividad humana ha calentado el planeta a un ritmo sin precedentes.